Este mes de Agosto he tenido la gran suerte de compartir quince días de mi ocioso verano con un grupo de discapacitados intelectuales y autistas de Navarra que venian a Euskadi con la intención de pasar unas estupendas vacaciones lejos de su centro de día o residencia.
He de confesar que cuando dije que si iba a estas colonias no sabía muy bien donde me metía, ya que yo no había tenido ningún contacto con este colectivo, aunque la idea de que estas personas tuvieran unas merecidas vacaciones gracias al trabajo del equipo de 15 monitores/as que participamos me motivó y allí que me fuí.
Según llegamos a Tudela al centro a buscarles, y me bajé del autobús...¡ yo me quería ir a mi casa!.No sabía si sería capaz de aguantar los 15 días, aunque ya no había vuelta atrás.Ahora es el momento en el que digo que volvería a repetir y es una experiencia que recomiendo a todo el mundo que disponga de un poco de tiempo en verano, porque merece la pena.Es duro al principio, porque todo te desborda y te ves un poco inutil (por lo menos yo),pero todo es empezar.Estas personas sacan lo mejor de ti: el buen humor, la paciencia, el cariño... aunque también de vez en cuando lo peor, pero aun así siempre te hacen reir hasta en los peores momentos.
Toda una experiencia en el que
ell@s disfrutaron de unos días para su disfrute y yo crecí un poquito más como persona, viendo todo lo que aún nos queda por hacer por tantas y tantas personas en esta sociedad.
Eguz