9 Febrero: ese día tan ansiado por los universitarios. Fin de exámenes y una buena juerga con los colegas. Pero para Herri Aldea el comienzo de una nueva grata experiencia. Una vez mas nos juntamos esa pequeña pero gran familia que formamos Argizai, Txispeleta, Inurri, Eskubeltz y Kilimusi, con la ausencia de Astigintza, para celebrar nuestras convivencias.
Ya se que es difícil por diferentes razones, pero empezar el viernes a convivir de una manera mas informal con mas gente hubiera sido lo ideal. Y por fin llego el sabado…
Entre las legañas de unos y la fuerza mañanera de otros empezamos nuestro retiro con una pequeña introducción, utilizando un libro que había traído Javi y que nadie de nosotros conocía: El Nuevo Testamento.
Después de un momento (o momentazo) de silencio, y entre una niebla espesa con un olor a que se yo, nos retiramos a un momento personal de reflexión, para después de comer, y con la ayuda de nuestros consis Egoitz y Javi (Gonzalo, gogoan zaitugu) poder hacer la puesta en común. Muy gratificante por cierto. Eskerrik asko bioi.
Y después ese momento que todos esperábamos: la siesta. O al menos para algunos, porque hubo unas cabezaditas… Luego celebramos, pedimos, comimos el cuerpo de Aita y llegó nuestra super velada, en la que pudimos entrar en la gran carpa de Payaso-Landa. Nuestras chicas de Kilimusi nos ofrecieron un magnifico espectáculo (por decir algo). Es broma, estuvo muy bien. Gracias también.
Ya se que es difícil por diferentes razones, pero empezar el viernes a convivir de una manera mas informal con mas gente hubiera sido lo ideal. Y por fin llego el sabado…
Entre las legañas de unos y la fuerza mañanera de otros empezamos nuestro retiro con una pequeña introducción, utilizando un libro que había traído Javi y que nadie de nosotros conocía: El Nuevo Testamento.
Después de un momento (o momentazo) de silencio, y entre una niebla espesa con un olor a que se yo, nos retiramos a un momento personal de reflexión, para después de comer, y con la ayuda de nuestros consis Egoitz y Javi (Gonzalo, gogoan zaitugu) poder hacer la puesta en común. Muy gratificante por cierto. Eskerrik asko bioi.
Y después ese momento que todos esperábamos: la siesta. O al menos para algunos, porque hubo unas cabezaditas… Luego celebramos, pedimos, comimos el cuerpo de Aita y llegó nuestra super velada, en la que pudimos entrar en la gran carpa de Payaso-Landa. Nuestras chicas de Kilimusi nos ofrecieron un magnifico espectáculo (por decir algo). Es broma, estuvo muy bien. Gracias también.

Tras una noche loca, con el sueño de unos, las risas de otros y los mosqueos de alguno, nos encontramos con ese secreto de sumario que nos propuso Argizai: un día vampiresco. Nos pintamos todos las caras y nos estropeamos los bonitos peinados domingueros, y tras conocernos un poco más entre nosotros, nos pegamos una buena comilona en una cervecera. No se porque pero la gente nos miraba un poco raro…

Y es que claro, luego la gente dice que somos una secta. Pero una secta donde nos divertimos, sonreímos, compartimos y lo pasamos muy bien. Ya tengo ganas de que pase otro año mas. Gracias a todos por dejarnos disfrutar de un gran finde.
